
Niños del municipio de Ambalema – Tolima reciben clases en sede cerca a la alcaldía, debido a que la edificación colonial designada como centro educativo se cae a pocos por falta de cuidado.
Pareciera que las puertas cerradas quisieran decir que esta a punto de caerse, o tal vez intentan reflejar lo que hace algunos días pasó.
Roberto Bohórquez es un hombre de 41 años que vive en frente del Colegio María Auxiliadora del municipio de Ambalema- Tolima, hace algunos días dejo de escuchar el habitual ruido que los niños de edades desde cinco a once años hacían al salir a descanso o simplemente al dirigirse a cada una de sus casas, y esa ausencia en la rutina normal de los sonidos de sus casa no se debe a que al periodo escolar halla terminado sino a que es prácticamente imposible estudiar en una edificación que se cae por partes.
“Es el colmo que un edificio como este se encuentre en un estado tan malo” dice Roberto mientras explica que si la administración municipal prestara atención a este tesoro de la región seria diferente la historia, hace aproximadamente dos meses se desplomo el techo de uno de los salones que afortunadamente fue evacuado con anterioridad y que gracias a la prevención de los maestros y vecinos no arrojo como resultado ningún niño herido.
La hija de don Roberto, Karen Bohórquez, se encuentra cursando cuarto grado de primaria y mientras compaña a su papa a dar la acostumbrada ronda al colegio abandonado, nos cuenta que la nueva sede ubicada cerca a la alcaldía no es tan amplia como su colegio, “yo quiero que arreglen el techo para estudiar, a mi y a mis amigos nos parece mucho mas chévere estudiar aquí que en donde nos mandaron”.
Lamentablemente a pesar de que el Colegio María Auxiliadora cuanta con las ventajas de una construcción hecha en 1809 , es decir, con paredes de cerca de 19 cm de ancho y con bases solidas, no es indestructible y necesita del cuidado de las administraciones que por muchos años de han beneficiado de ella.
Las puertas seguirán cerradas tal vez intentando hablar, tal vez con la misma esperanza de padres y niños: que el colegio tenga la atención que merece y que no se derrumbe en sus narices un tesoro de Ambalema.
Pareciera que las puertas cerradas quisieran decir que esta a punto de caerse, o tal vez intentan reflejar lo que hace algunos días pasó.
Roberto Bohórquez es un hombre de 41 años que vive en frente del Colegio María Auxiliadora del municipio de Ambalema- Tolima, hace algunos días dejo de escuchar el habitual ruido que los niños de edades desde cinco a once años hacían al salir a descanso o simplemente al dirigirse a cada una de sus casas, y esa ausencia en la rutina normal de los sonidos de sus casa no se debe a que al periodo escolar halla terminado sino a que es prácticamente imposible estudiar en una edificación que se cae por partes.
“Es el colmo que un edificio como este se encuentre en un estado tan malo” dice Roberto mientras explica que si la administración municipal prestara atención a este tesoro de la región seria diferente la historia, hace aproximadamente dos meses se desplomo el techo de uno de los salones que afortunadamente fue evacuado con anterioridad y que gracias a la prevención de los maestros y vecinos no arrojo como resultado ningún niño herido.
La hija de don Roberto, Karen Bohórquez, se encuentra cursando cuarto grado de primaria y mientras compaña a su papa a dar la acostumbrada ronda al colegio abandonado, nos cuenta que la nueva sede ubicada cerca a la alcaldía no es tan amplia como su colegio, “yo quiero que arreglen el techo para estudiar, a mi y a mis amigos nos parece mucho mas chévere estudiar aquí que en donde nos mandaron”.
Lamentablemente a pesar de que el Colegio María Auxiliadora cuanta con las ventajas de una construcción hecha en 1809 , es decir, con paredes de cerca de 19 cm de ancho y con bases solidas, no es indestructible y necesita del cuidado de las administraciones que por muchos años de han beneficiado de ella.
Las puertas seguirán cerradas tal vez intentando hablar, tal vez con la misma esperanza de padres y niños: que el colegio tenga la atención que merece y que no se derrumbe en sus narices un tesoro de Ambalema.
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